lunes, 11 de febrero de 2013

TERROR HISTÓRICO, Vol. 0: Memoria histérica

Hoy estrenamos sección que espero que os resulte interesante o, de lo contrario, que me lancéis heces de mono lo hagáis saber cuanto antes para corregirlo. Como habréis podido descifrar por el título, la nueva sección va a hacer un repaso histórico al cine de terror desde sus orígenes con la curiosidad de que al final de toda la parafernalia “teórica” añadiré su aportación, no sólo al cine de terror, sino al concepto mismo del WTF?, para regocijo, “escojono” y jolgorio de uhtedeh.

Como esta entrada es, en cierto modo, de “prueba”, y mi gato es mío y me lo follo si me da la gana me tomo la libertad de arrancar con un documental, el primero realizado sobre esta temática, centrado en la idea medieval de las brujas y su relación con el Demonio.

HÄXAN: LA BRUJERÍA A TRAVÉS DE LOS TIEMPOS
(Häxan, 1922)
¿DE QUÉ VA?
El documental Häxan es el resultado de la lectura que hace el director danés Benjamin Christensen de la infame guía bajomedieval para inquisidores, Malleus Maleficarum (‘El martillo de las brujas’), además de la investigación adicional que realizó para tratar de entender algunos de los casos que allí se detallaban, con el objetivo de demostrar que muchos de los síntomas de “brujería” o “posesión” descritos en la obra no eran otra cosa que enfermedades nerviosas, neurológicas o simples defectos físicos. De este modo, con un ojo más clínico que acusador, Christensen ilustra y denuncia las prácticas llevadas a cabo por jueces eclesiásticos, personas desinformadas y supersticiosos varios a lo largo de demasiados siglos en los que la mujer siguió siendo el elemento peligroso que debía ser dominado por el varón, voz de la razón.

¿CUÁNDO Y DÓNDE SE HIZO?
Aunque ambientada en su mayor parte en Alemania, lugar de donde era el autor del Malleus, el director la rodó en su Dinamarca natal. Eso sí, con dinero sueco para poder mantener el control creativo sobre la obra. En total costó casi 2 millones de coronas suecas (funerarias no, de las otras), que al cambio serían más de 230.000 euros, convirtiéndose en la película muda más cara de Escandinavia.

¿QUÉ APORTÓ AL CINE DE TERROR?
Dado que estamos ante un documental, técnicamente no aporta nada, pero su voluntad de reflejar una antigua realidad la hacía cruda e intensa. Entre apariciones de diablillos, aquelarres de brujas e inquisidores implacables, encontramos los elementos de tortura que se aplicaban a las pobres acusadas, los tapices y grabados medievales que mostraban las sanguinarias técnicas y, ante todo, el terror vital: la incomprensión de la enfermedad que llevó a esas mujeres, ancianas y decrépitas, ejecutadas e indefensas, a una muerte cruel en una sociedad androcéntrica. Buenos tiempos para la «envidia de pene».

¿QUÉ APORTÓ A LOS MOMENTOS WTF?
¡El Demonio lascivo de la garrota y las party-hard monjas!

¿Qué os ha parecido la sección? ¿Buena idea? ¿Mala idea? ¡Heces, a mí!

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