martes, 14 de agosto de 2012

ANIMALICOS, Vol. 3: EL CONEJO

Son por todos conocidas las terribles historias y caídas de grandes hombres a manos de lepóridos a lo largo de la historia. Ya en tiempos del Medievo (clic) eran temidas y temibles estas diabólicas criaturas.

Pero no es hasta los lisérgicos años 70 cuando, una vez más, los americanos, bravos y desinteresados salvadores de la civilización occidental, tuvieron a bien protegernos de la invasión definitiva de estas aberraciones de la naturaleza. Todo ocurrió una oscura noche de verano. Hablo, por supuesto, de...

LA LARGA NOCHE DE LA FURIA
(Night of the Lepus, 1972)
SINOPSIS: Conejos mutantes se hacen más grandes de lo normal y diezman a una población sureña de EE.UU. Sólo dos científicos podrán detenerlos.
Efectiviwonderamente, esta vez hasta los americanos se pusieron demasiado épicos con el título original, "La noche de los lepóridos", y claro, los españoles no íbamos a ser menos en materia de titular las películas como nos salga de la de manera súper-original.

El caso es que ni unos ni otros se atrevieron esta vez a titularla "Conejos gigantes mutantes asesinos", probablemente por exceso de adjetivos, pero es de lo que va esta apasionante película en la que el director decidió que, cada vez que aparecieran estos bichos, la secuencia se desarrollara a cámara lenta y con un sonido gutural, casi líquido, para hacerlo todo más ominoso (¿¿??).

Todo esto era necesario porque los "conejos gigantes mutantes asesinos" no son más que conejos normales, sueltos en una miniatura, y ocasionalmente un señor disfrazado de conejo que mata caballos pintándolos de rojo desangrándolos con certeros zarpazos.

Como curiosidad final, decir que en esta película actúa Janet Leigh (sí, ELLA), pero que misteriosamente explica que ha olvidado todo lo ocurrido en ese rodaje y que sólo aceptó el papel porque le pillaba cerca de casa, para poder compaginarlo con su vida familiar. Memoria selectiva, esa amiga fiel.

Sin más ni más, beware the Lepus!


MORALEJA:
¡Piénsalo dos veces la próxima vez que digas que no hay conejo que se te resista! Oh, wait...

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